viernes, 17 de enero de 2014

Querido papá

Querido papá:
No sé cómo empezar esta carta, ni siquiera como dirigirme a ti. Sé que han pasado más de 20 años desde que no tenemos noticia tuyas. Desde aquel día, desde aquella noche, nuestras vidas cambiaron por completo o, al menos, para los que te querían. Todas las noches cuando cierro los ojos vienen a mi mente todos esos recuerdos. Recuerdo cómo llegaste a casa, aparentemente era como todas las noches, cambiabas por completo de la noche a la mañana. Por el día eras un hombre cariñoso y atento, yo siempre decía que eras “el mejor papá del mundo”, pero cuando caía el Sol desaparecías por unas horas y te transformabas, apestabas a alcohol, te convertías en un autentico monstruo. Desde mi habitación escuchaba las voces, los cristales rotos, los golpes… Nadie se imaginaba que aquella noche sería la última vez que te vería. De repente el humo apareció por debajo de la puerta, abrí los ojos y vi fuego por todos lados. Logré sacar a mi hermano, que apenas sabía andar, y mamá logró salir de allí malherida, pero sobrevivió. Sin embargo tú desapareciste dejándonos en la miseria, pasamos hambre y frío. Mama se esforzó mucho para conseguir una nueva vida; trabajaba día y noche  e, incluso, conoció a otro hombre que le dio una vida plena y nos quería como a sus propios hijos.
Juré que jamás te perdonaría que arruinases mi infancia, te maldije hasta quedarme sin palabras, te odié tanto que no supe que volvería a amar. Mi corazón se envenenó de aquellos terribles recuerdos y el odio y rencor hacia ti era una constante en mi día a día.
Ha pasado demasiado tiempo, con el paso de los años el odio se transformó en lastima y pena. Te he escrito esta carta para decirte que todos necesitamos una segunda oportunidad y para decirte que estés donde estés te ayudaré a salir de esa maldita adicción. No sé siquiera si estás vivo o muerto, sano o enfermo pero necesitaba decirte que logré perdonarte y que he vuelto a tener esperanza en las personas.
Espero, con muchas ansias una respuesta tuya.

Tu hijo.





                                                                                                   Esther Ortiz

2 comentarios:

  1. Este relato me parece increíblemente bueno, ya que te metes en la piel del personaje y se ve muy bien los daños que causa el alcohol. Que siempre son malos y en este caso una familia ha perdido su casa y a su padre, que era un alcohólico que destrozo su vida y la de su familia, porque cuando bebemos no solo nos destrozamos a nosotros sino también a los que nos rodean y nos quieren. Este hombre quemó su casa con su familia dentro, pero antes maltrató a su mujer, con suerte se salvaron todos menos el. EHM Y EOCM

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  2. Un relato precioso y emocionante. Me parece muy bonito como lo cuenta en una carta y como un hijo perdona a su padre a pesar de todo el daño.
    Con esto nos damos cuenta de que el alcohol no solo afecta al que bebe sino a los que están a nuestro alrededor.
    Una belleza algunas líneas como cuenta el dolor que tuvo que pasar y un precioso final. Ojalá esta situación nunca nadie la tuviera que vivir de su padre...

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